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OBRA · PROYECTOS

ENTREVISTA: ANA MARÍN GÁLVEZ. Junio 2012

¿Cómo empezó tu interés por experimentar con otros tipos de percepción? ¿Por el arte para ciegos?

Siempre he trabajado con las manos desde la sensibilidad táctil, pero no le daba importancia. La sensualidad del barro al trabajarlo me apasionó durante años…El volumen es tan táctil como visual.

En España tenemos la suerte de que existe la ONCE (a diferencia del resto de Europa) donde han trabajado durante muchos años en favor de las personas con discapacidad, sobre todo visual. Ellos me facilitaron asesoramiento técnico, y bibliografía.

¿Cuál es el motivo por el que comenzaste a realizar escultura táctil?

En realidad me hicieron una propuesta que encontré muy interesante. Era apostar por acercar la cultura de otro modo a las personas, profundizar en la accesibilidad con las herramientas del volumen. Fue museificar el Museo del Traginer de Igualada, donde Jordi Vilalta desarrolló la propuesta y la ONCE apoyó la idea. Todavia guardo el primer prototipo de carro que dio cuerpo al proyecto y que Teresa Palahí tocó para verlo.

Descubrí que el trabajo sobre la accesibilidad cultural era una puerta abierta para toda la sociedad y no solo para una parte de ella. Todos aprendemos más si es más fácil acceder.

¿De que manera afrontas cada nueva obra? ¿Qué es lo más importante para ti o qué quieres transmitir?

Primero necesito saber para quien va dirigido y que se quiere conseguir con ello. Para empezar siempre consulto con las personas ciegas que conozco para saber lo que piensan del proyecto. Seria un error querer hacer arte o maquetas para ciegos sin contar con ellos desde el principio. Siempre me abren los ojos en algo que yo no contemplaba. Delante de un nuevo proyecto procuro estar abierta, perceptiva, sin prejuicios, con sencillez. Lo más importante es que tenga corazón y lo que me interesa es que la obra explique aquello para lo que está concebida, con sentido poliédrico.

En general puede haber un guía explicando y procuro que dicha persona obtenga de mi trabajo toda la información posible. Puedo mencionar el Refugi antiaeri de Sant Adrià de Besos como ejemplo, donde se explica una parte de la guerra civil con ayuda de tres esculturas táctiles donde la forma importa pero también es importante el material del que están hechas. El volumen, la temperatura y la textura, son igual de importantes para percibir la forma en relación a una realidad que se explica.

Ha habido muchos progresos en cuanto a accesibilidad física en diversas instituciones culturales y en el espacio público, pero tu trabajo está más enfocado a la accesibilidad intelectual. ¿Qué te sugiere esta idea? ¿Qué opinas sobre las estrategias y las políticas culturales sobre el tema de la accesibilidad? ¿Crees que se están llevando a cabo? ¿Son útiles?

A mi me gusta pensar en el sexto sentido, el intelectual, que nos mejora y nos iguala. Pienso que queda mucho por hacer, pero somos las personas de la calle las que tenemos el reto, a los políticos les pagamos nosotros y por tanto somos nosotros los que debemos demandar, y para ello hay que trabajar propuestas y ofrecer ideas, pues estamos faltos de ellas. Creo que ya pasó la época de quedarnos sentados mirando y esperando que nos solucionen nuestros problemas.

Todo lo que se haga por el interés general es bueno y es útil, incluso si no sale bien, pues es un paso previo a hacerlo mejor. Lo que no puede ocurrir es que el uso de nuestro intelecto, el desarrollo de la mente, la comprensión del mundo no se lleve a cabo. Desarrollar políticas de accesibilidad no es lo caro que puede parecer, solo es importante plantearlo desde el principio, que los proyectos iniciales estén digamos obligados a proponer la accesibilidad como herramienta básica, porque todos seremos discapacitados con los años, el que no será cojo, será cegato, y eso en el mejor de los casos. La edad no perdona a nadie. Así que trabajando para colectivos pequeños como los ciegos, damos un servicio a la sociedad completa, pues todos padecemos alguna pequeña o no tan pequeña discapacidad.

¿Cómo desarrollas los talleres de escultura táctil? ¿Qué diferencias y similitudes encuentras en dar talleres a personas con discapacidad visual y personas sin?

Cuando trabajo para alumnos, trato a todos por igual. Intento servir en sus inquietudes del mejor modo. Me gusta escuchar y ver que la inquietud de cada persona suele ser muy intima y procuro facilitarle lo que demanda.

¿Cómo es el proceso de aprendizaje plástico de los discapacitados visuales? ¿Mediante qué técnicas?

Las inquietudes no cambian de videntes a invidentes porque no olvidemos que puede que no vean pero estudian lo mismo que los demás.

El barro es un buen material y supongo que el papel también. Es importante que los materiales sean amables pues la percepción táctil es casi todo… El material es importante pero lo que si es básico es la inquietud intelectual; el material es un medio para ir más allá.

¿Qué beneficios te aporta el arte a nivel personal? ¿Qué ventajas le ves al uso del arte con colectivos discapacitados?

Personalmente es mi manera de vivir, traducir el pensamiento en objetos sensitivos que sugieren y comunican a través de la percepción, me parece magia. Hacer esculturas que sean como ventanas abiertas al mundo. Yo propongo y quien mira decide lo que ve. Todas las personas tenemos algo de videntes y algo de invidentes; cada persona es una realidad perceptiva, y aunque podamos estar viendo lo mismo lo interpretamos de modo personal. Según como lo miremos aquí no hay nadie más ciego que otro.

Aprendo de todas las personas, cada colectivo tiene su riqueza y pienso que poder acercar el arte a las personas es un tesoro de nuestro tiempo.

¿Qué puedes contarnos sobre el proyecto en “El pis de La Pedrera” sobre el nuevo espacio táctil? ¿Qué otros proyectos tienes en el futuro?

Ha sido un trabajo muy riguroso que hay que ir a ver y disfrutarlo. Nadie puede tocar un techo de Gaudí en condiciones normales así que es útil para que todo el mundo pueda centrar tanto su mirada como sus manos en ese fragmento Gaudiniano. El cambio de escala hace que los objetos se vean de nuevo y creo que eso pasa también con las columnas que al estar hechas de piedra pero trece veces más pequeñas resultan muy atractivas y sintéticas, por lo que se aprecian de otro modo.

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